"El Juicio en el fondo del mar... Una metáfora en defensa de la vida"

Algunos de los chavales y chavalas que en este nuevo milenio representan el "Juicio en el Fondo del Mar" llegaron a la vida cuando ya otras personas-pez expresaban públicamente su disconformidad con la agresión que sufría el medio marino allá por el año 1982.
El "Juicio" nació como una metáfora en defensa de la vida, del medio ambiente en que vivimos y que tan poco parecemos apreciar. La antigua murga que cantaban "Los Parrandistas" fue la excusa necesaria para plasmar públicamente la denuncia de una situación que si entonces era mala, ahora no es mejor.
Ha crecido la contaminación en
la bahía, han desaparecido como consecuencia de esta los carracachos.
Los muergos están prácticamente extinguidos tras una pesca abusiva con métodos químicos, agresivos e irracionales que envenenan y asfixian la zona. Las trainas y trasmallos siguen haciendo de las suyas. La depuración de las aguas residuales en los distintos municipios de la ribera de la bahía sigue siendo nula. El poco bocarte que queda se le machaca en primavera, en verano, en otoño... Los desastres ecológicos nos golpean en cualquier parte del mundo.
Han pasado veintitrés años pero seguimos como ayer. Los medios de comunicación nos despiertan cada día con vertidos contaminantes, hundimientos de petroleros, submarinos nucleares perdidos o averiados que amenazan con su carga radioactiva.
El mensaje que se intenta trasmitir en el "Juicio" sigue, por tanto, vigente. Va dirigido a un población que vive en relación directa con la mar. De una forma u otra ésta nos condiciona. ¿Qué sería de Santoña sin su flota pesquera, sin anchoas y bonito elaborados industrial o artesanalmente, sin cañas y aparejos en las machinas, en los espigones, en los puentes o en la escollera?. ¿Qué sería de la bahía sin las especies que aún se pueden pescar?. Que sería sin almejas, sin caracolillos, sin ostras, sin mejillones, cámaros, zapateras, rellenas, jibiones, jibias, salmonetes, aligotes, lubinas, quisquillas, durdos, arrayatados, fanecas, píntala colas, brujas, mubles, rayas, tembladeras, salvaréos, pulpos, porretanos, lapas, doradas, ...¿Habrá que hacer, como ya se ha intentado, una piscifactoría artificial cuando la tenemos natural?. La bahía, la mar en general, es un ecosistema que produce una riqueza inmensa pero no inagotable. Explotémosla racionalmente, sin agresiones innecesarias, sin machacarla. Dejémosla que produzca respetando su naturaleza, pescando artesanalmente.
El "Juicio en el Fondo del Mar" es el foro del que se sirven los mudos habitantes de la mar para decirnos a través de la voz que les prestamos, que dependen de nosotros, de nuestra coherencia y de nuestro respeto hacia un medio que nos es común para que no desaparezcan del planeta Tierra ni ellos ni nosotros.
La plástica y la belleza externas que rodean la representación del "Juicio" con su "Paseo del Reo" y el "Entierro del Besugo" no tendrían sentido si se pierde su razón de ser: su expresividad, su denuncia, esa inversión de papeles que es la esencia del Carnaval, esa magia que hace que los peces hablen con nuestra voz para contarnos sus problemas que son los nuestros. Para hablarnos de esos marineros, boteros y mariscadores que conviven con ellos. Para que no olvidemos hechos históricos que en estas aguas acontecieron, para que, en definitiva, no rompamos nuestra relación con el medio en que vivimos por un progreso mal entendido que nos puede llevar a perder, irremediablemente, el entorno privilegiado que hemos tenido la suerte de conocer y disfrutar.

Jose Carlos Juncal Ibaceta