".... Reflexión sobre el juicio en el fondo del mar...."

“Traed a ese besugo insensato que ha raptado a mi sirena, como me llamo Neptuno, dios de la mar serena… que le haré pagar el mal rato que pase con su faena.”

Aún tengo fresco mi primer recuerdo sobre el Juicio en el Fondo del Mar. Unos hombres vestidos de luto y de mujer arrodillados ante el velatorio de un Besugo de papel gigante al que  lloraban y  lanzaban suplicas y desdichas provocando las risas de los presentes en la plaza de San Antonio. Sobre el propio juicio también recuerdo, quizá por la espectacularidad, la ballena que sobre unas ruedas y hecha de plásticos negros se sacó no se durante cuántos años o si quizá fue uno solo.
Pero lo que guardo con más agrado era el revuelo que se formaba en casa buscando cualquier prenda negra fuera de hombre o de mujer para disfrazarse, y es que señores ese era el espíritu no solo del entierro del besugo sino de los carnavales de Santoña.

“… que no entre nadie en la sala, que no se mueva el reo, que diriman este asunto el verdel y el salvareo.”

Todo ha ido evolucionando los disfraces callejeros fueron cambiando por los pomposos y espectaculares para llegar en la actualidad a ser repetitivos pues muchos somos los que usamos lo de años anteriores.

El pueblo ha pasado de “el que no se disfrazaba era un bicho raro” a “…no sé si disfrazarme”.
Las murgas nacieron con la intención de divertirse y divertir y ahora son divertir y competir.
Y el Juicio en el fondo del mar… bueno pues… ahí esta. Por desgracia, debió haber algún mal entendido entre el pueblo allá por el año 85 cuando se declaró el carnaval de Santoña fiesta de interés turístico nacional. Y digo esto porque este galardón se entregó por la originalidad y singularidad del entierro del besugo, acto que desde entonces ha ido como sus disfraces de capa caída, y el pueblo se volcó con el resto de actos con mejor o peor suerte, los cuales queramos o no, no dejan de ser copias o imitaciones a los de otros carnavales de mayor renombre.

“Enfadado vengo Neptuno ¡que agobio!, baboso me llaman los hombres igual que al caracol sabroso…”

Y es que el Juicio es nuestro por tradición. Todos, espero, hemos oído hablar, aunque no sepamos muy bien quienes eran, de Los Parrandistas. Una murga santoñesa que en el año 34 escribe una letra la cual nos cuenta la historia de un besugo enamorado de una sirena. La murga queda en la memoria de ciertas personas que la hacen perdurar en el tiempo, para que después de muchos años una nueva generación decida convertirla en pilar principal de un nuevo carnaval que nace en unos años en los que nadie tenía claro hacia donde caminábamos. Evidentemente todo tiene su porqué y la situación del entierro del besugo quizá falle de base.

“… por mis garras te lo juro, eso decía Neptuno.”

Y es que Santoña no tiene tradición ni conocimientos históricos para que ese entierro sea un sentimiento. Nadie enseñó, ni el resto se molestó en aprender, la historia del carnaval de antes de la guerra. Nadie se molesto en entender o explicar la letra original de los parrandistas, y lo que es peor nadie se molestó en aprenderla con lo que en nuestros días yo diría que nadie conoce el origen. Llegado los años 80 se decide realizar entorno a esta murga desconocida para la mayoría un acto importante, el juicio en el fondo del mar. Pero… ¿Por qué? Es algo que también a pasado desapercibido y quitando los que tuvieron la idea o quienes se encargaron de darla forma, no se transmitió un sentimiento al respecto, por lo que la efusividad y novedad de los primeros años se perdió en el tiempo ante una falta de sentimiento de tradición y santoñismo al respecto.

Si nos fijamos bien en otras cosas por las que nos desvivimos vemos que el fondo del asunto es un sentimiento al que no podemos dar explicación pero el cual hemos mamado desde niños. Vale como ejemplo, nuestras fiestas patronales, o nuestra adoración a la patrona, y no me refiero al sentimiento religioso me refiero a ese sentimiento santoñés trasmitido de padres a hijos de desvivirnos por lo nuestro. Las murgas. Las generaciones actuales han nacido escuchando cantar a sus padres las estrofas que recordaban o las que en esos primeros años se componían, muchas de ellas haciendo referencia a las tradiciones carnavaleras de nuestras murgas en la villa e invitando a seguir la tradición.

“¡Ay!... Con lo vieja y achacosa que yo ando mal me he visto para subir al estrado…”

Y el juicio… ahí esta. Sin más. No es un sentimiento, tampoco una tradición pues todos sabemos que por él, se interesa  más la gente de fuera que la de casa. Hay quienes dicen que ha sido la monotonía lo que lo ha hecho caer. No estoy de acuerdo. Volviendo al ejemplo de nuestras fiestas, vemos una procesión que no se ha perdido, pese a ser siempre igual. Ha pasado por momentos difíciles, pero por problemas burocráticos no por falta de sentimiento y tradición.

¿Queremos levantar el juicio en el fondo del mar?

Hay que dar a conocer sus orígenes. Las personas que lo crearon, quienes las rodeaban. El resto de murgas de aquellos años anteriores a la guerra, porque me imagino que no solo estaban los Parrandistas. Y buscar y conocer el porqué para crear un sentimiento al respecto. Y cuando hayamos generado la semilla del sentimiento crecerá de nuevo el Juicio en el Fondo del mar. Y quién sabe quizá llegue a convertirse en Fiesta de interés Internacional. Y es que santoñeses el juicio es nuestro, porque  se hizo en Santoña, porque lo hicieron santoñeses, porque transcurre en el mar, y Santoña sin mar no se entendería, y porque no me gustaría que Santoña se convirtiera en el Besugo, y los santoñeses en la sirena, y Santoña muriese de amor por unas gentes que no la corresponden.

“alto ahí Besugo, tus esperanzas son vanas, antes de besarme amigo te van a salir 2000 canas…”

En resumen, hay que saber de donde venimos para saber hacia donde vamos. Por ello santoñeses y santoñesas no hay que dormirse y hay que luchar por lo nuestro. Demostrar que nuestro carnaval tiene algo diferente a los del resto que nos rodean, por su originalidad, por su singularidad, pero sobre todo por el sentimiento que ponemos en que sea así. Por lo mismo que el carnaval para el santoñés no es solo disfrazarse, por lo mismo que la murga para el murguista no es solo cantar, el día del luto no tiene que ser un día mas en nuestros carnavales, si no que tiene que ser el día del mar y el marinero en nuestro carnaval, el carnaval marinero, el carnaval del norte.

Acompaña al besugo en la captura del reo al mediodía. Síguelo desde la lonja hasta la plaza de San Antonio y siente como los peces del ancho mar arriban a Santoña, presencia el Juicio en el que una vez más podrás ver que el reino animal es mas humano que el hombre y despide nuestro carnaval como se merece, vestido de luto.

“Adiós sirena, adiós.

Con tu libertad se va mi vida,

Con tu vida me llevo tu amor,

Con tu amor me has abierto una herida,

Una herida llena de dolor,

Un dolor que me quita la vida,

Una vida que era tu amor,

Un amor que es como una espina,

Una espina en mi corazón.

Adiós sirena. Me muero. Adiós.”

… y por cierto Besugo, felicidades en tu 72 cumpleaños y que cumplas muchos más. FELIZ CARNAVAL.

rganta para darlo todo por mi pueblo, que aun lo sigue siendo, mi Santoña.

Aun recuerdo un momento que nunca se me olvidará, el año que salimos de toreros al acabar la actuación todo el pabellón se puso de pie con pañuelos ovacionando “la faena”, esos momentos me dieron 20 años mas de vida, por esas cosas uno se parte el pecho la garganta y el corazón.

Deje muy joven de cantar a pesar de haber estado muchos años haciéndolo pero gracias a dios mi hermano Jordán cogió el relevo y puedo decir bien alto que esa tradición no se quedara sin otra familia más.

Iván Expósito