".... El Carnaval desde la Distancia...."

Uno de los días que estaba recordando a mi Santoña natal y en especial a mis carnavales me decidí a escribir unos párrafos de cómo se vive o se desvive uno, por esos días tan especiales que tantos momentos han hecho de especial mi vida.

Dicen los viejos sabios que las costumbres se vuelven normas y esa costumbre que para mí fueron siempre los carnavales y en especial las murgas han hecho que la norma de mi vida se rompiera para partir hacia un mejor porvenir.

Los mas allegados, me preguntaban años atrás en mi principio como emigrante, que conociéndome como podía aguantar sin cantar, sin bailar, sin disfrutar esos días y yo realmente no sabia que responder y simplemente les decía que la vida era así y que no todo acaba en el carnaval.

La verdad es que resulta difícil pasar esos días estando a 1000 Km. de distancia esos días la factura de teléfono sube ampliamente para estar un poco “al día”.
Cuando comienzan los ensayos de mi grupo el veneno vuelve a recorrer mi cuerpo pero con la diferencia que su dosis es demasiado pequeña “otro año que no se puede ir para allá” te dices con resignación.

Van pasando los meses y te das cuenta que tu madre no esta en la cocina a las 12 de la noche cosiendo tu traje de carnaval y refunfuñando porque otro año más la ha tocado “lotería”. Van pasando los meses y no te encuentras la turuta tirada en cualquier parte de tu casa, van pasando los meses y te das cuenta que los papeles de la murga no los has perdido. porque no los tienes.

Cuentan  que la distancia y el tiempo suele alejarte de las cosas que has tenido siempre, pero en mi caso es todo lo contrario cuanto más tiempo pasa, más se te revuelve él estomago y añoras todas esas cosas que un día fueron tuyas y que la vida la distancia y el trabajo te lo arrancan de cuajo.

La Navidad es la época en la que no sabes dónde gastar tu tiempo libre y siempre te acuerdas de que todos los días por esas fechas tocaba ensayos y de los fuertes aunque él añoro a la familia pesa mas y ocupa la mayor parte del tiempo dentro de tu cabeza y te suple el carnaval.

Cabe reseñar que sobre esta época, finales de diciembre principios de enero, si uno ya lo pasa mal no pudiendo hacer lo que el cuerpo y la mente demandan están las comparsas de Cádiz sonando todos los días en la radio los cuales me “ayuda” a olvidarme de que yo debería estar haciendo el mismo.

En estas fechas siempre te planteas “bueno cierro una semana el negocio me envían la letra y canto en carnaval” pero casi todos los años lo desechas pues realmente se nota económicamente y todos sabemos como esta la vida últimamente.

Y por fin llegan esos días en los que te debería tocar cantar, en esas semanas culturales, en esas preliminares, en esos momentos de nervios, ésos días en los que intentas no beber cosas frías para tener al 100% la garganta para darlo todo por mi pueblo, que aun lo sigue siendo, mi Santoña.

Aun recuerdo un momento que nunca se me olvidará, el año que salimos de toreros al acabar la actuación todo el pabellón se puso de pie con pañuelos ovacionando “la faena”, esos momentos me dieron 20 años mas de vida, por esas cosas uno se parte el pecho la garganta y el corazón.

Deje muy joven de cantar a pesar de haber estado muchos años haciéndolo pero gracias a dios mi hermano Jordán cogió el relevo y puedo decir bien alto que esa tradición no se quedara sin otra familia más.

Chema Montero