.::El resurgir de Los Vinikis::.

Regreso. Tras un largo parón esta peña retoma su actividad y se reúne para cantar sus antiguas murgas por disfrute.

La peña Los Vinikis forma par­te de la historia festiva de Santoña. Sus componentes han regalado al carnaval ma­rinero momentos, letras y disfraces imborrables de la memoria. Impul­saron el desaparecido Día del Ruido y la Gran Marmitada de la que lleva­ron el timón durante muchos años. Fueron los primeros en interpretar sobre las tablas el himno del carna­val de Santoña creado por un viniki, José Ángel Fuente (Pegote) y los pio­neros en subir al escenario a cantar con un telón de fondo decorado. Pero, por encima de todo eso, los vecinos les recuerdan por su humor, sus ocu­rrencias, su desparpajo...Con ellos la carcajada estaba asegurada.

Tras más dos décadas gloriosas en los 80 y los 90, Los Vinikis aparcaron su actividad y dejaron paso a las nue­vas generaciones y peñas. El año 2002 fue el último que pisaron las tablas como murga. Con el transcurrir del tiempo, todo hacía pensar que Los Vinikis eran ya cosa del pasado has­ta que hace apenas unas semanas han vuelto a unirse para dar vida otra vez a la peña. Dicen que, ahora, con la ju­bilación, tienen más tiempo libre así que se plantearon volver a dar uso a la sede - que la han reformado - re­cuperar su historia rescatando viejas fotografías y carteles y reunirse una vez a la semana para cantar antiguas murgas.


Contactar con los que fueran so­cios para ver quién quería formar par­te de esta nueva etapa ha sido tarea fácil porque, en realidad, nunca han dejado de verse por Santoña. «Des­de el principio todos se han anima­do y venimos con muchas ganas», cuentan varios de los integrantes de Los Vinikis como Agustín Ibáñez, Germán Álvarez, Miguel Ruiz, Pedro Benavent y José Mari Sobrino. En to­tal son casi 40 socios con alguna nue­va incorporación.


Regreso

A este resurgir de Los Vinikis ha con­tribuido también la petición de Santoñismo para que suban a cantar el jueves, 22 de diciembre, al escenario del Teatro Liceo con motivo de la pre­sentación del libro homenaje a las sobadoras de anchoas. «Cantaremos la presentación de la murga Las Con­serveras que hicimos en el año 1992 e iremos vestidos con nuestro uni­forme tradicional (calzoncillos lar­gos, bombín y americana azul)». Pero que nadie se lleve a engaños. Los Vi­nikis vuelven a cantar por puro dis­frute propio. No se les pasa por la ca­beza regresar al concurso de murgas. Su fin es juntarse para cantar entre ellos las estrofas de sus murgas más populares. Que son muchas ya que, como algunos recordaran, eran tan­tos que había dos grupos de Vinikis. Si acaso en febrero, en los calles y ba­res, cantarán alguna coplas con otras murgas de la villa. Por pasarlo bien. Por nostalgia. Por recuperar su his­toria.

Y es que la primera vez que Los Vinikis cantaron corría el año 1968. En la Gran Verbena de la Murga que organizaron Amigos del Mar en las fiestas de septiembre. Después, en los 70, cantaban únicamente cuan­do celebran los partidos de viernes Santo y en cenas. Como peña se constituyeron en 1979 y desde la recuperación del carnaval en 1981 siempre subieron al escenario por febrero. Entre unos y otros han ido recuperando las letras. Agustín guar­daba buena parte de ellas. De mu­chas coplas aún se acuerdan. «Te­nemos casi como 100 páginas con todas las estrofas escritas».

Volver a cantarlas, dicen, les des­piertan mucho sentimiento. «Han pasado muchos años y nos trans­porta a aquella época en la que nos lo pasábamos tan bien. Es muy sa­tisfactorio volver a unirnos, aun­que nos falten algunos componen­tes, y recordar lo que hemos sido en esos años. Hemos recuperado aque­lla convivencia que teníamos». Ade­más, explican que lo viven desde otra óptica sin la presión de parti­cipar en el concurso. «Venimos, can­tamos y nos reímos un rato».

Entre las letras más significativas que han vuelto a entonar está el himno del carnaval que cantaron por primera vez en el templete de San Antonio en 1983 y el himno de Los Vinikis. «Es difícil escoger una murga. En nuestras letras siempre nos ha gustado insinuar cosas, no herir...». Como curiosidad siempre han salido con un disfraz femeni­no. Que si de legionarias, de azafa­tas, de enfermeras, de majorettes, de Guardia Civil con uniforme rosa... Y con trabajadas escenografías. El humor siempre fue y será su seña de identidad. «Le echábamos mu­cho cara», recuerdan entre risas. Y es que Los Vinikis eran mucho Vi­nikis.

 Fuente: ANA COBO Suplemente Diario Montañes