"La Dirección"

Desde el año pasado tengo el honor de forma conjunta, con María Lobato, de dirigir el Juicio en el fondo del Mar.

Llegar a este punto, que como ya he dicho considero un honor, la verdad es que no es complicado, pues solo hace falta quererlo, y me explico. Hoy por hoy la competitividad por participar o dirigir el juicio no existe, no se si por suerte o desgracia, así que quien quisiera salir solo tendría que ponerse en contacto con alguno de los que ya salen, y quien quisiera dirigir, una vez saliendo y habiendo dicha vacante, solo tendría que quererlo.

De esta manera llegué yo a la dirección del Juicio, comenzando hace años, primero de Lubina, pasando por Tiburón, Gobio, Verdel y Neptuno. He conocido el juicio con distintas direcciones, pasando mucha y variada gente por este cargo, cada uno con su forma de dirigir, no variando mucho en base unas de otras.

¿Cómo se vive el Juicio en el fondo del mar desde dentro?

Lo primero como ocurre siempre es juntar a las personas que quieren participar en él. Más o menos siempre se ha mantenido el grupo del año anterior con las lógicas altas y bajas de quienes se van a vivir fuera, el trabajo o los estudios no se lo permite, o cualquier otra razón externa al propio Juicio. Lo que si me gustaría reseñar es que quien lo prueba repite, y quien entra diciendo que no quiere un papel que hable, con el tiempo termina hablando…, así que algo tendrá.

Puesto que el grueso del grupo es el mismo del año anterior, los papeles se mantienen, por lo que no hay que ensayar mucho dado que la mayoría conoce y tiene memorizado su texto.

Los peces que se portan en la actualidad, dado el volumen que tienen, no permiten que los actores se explayen en expresividad corporal, ya que tan solo les quedan los brazos fuera del traje. Por ello los ensayos se centran en memorizar el texto y darlo la mayor expresividad y claridad posible delante del micrófono.

Debido a que existe poca interacción entre los peces, cada uno puede ensayar en solitario su papel. Tanto en el año pasado como en el presente los ensayos se hacen en pequeños grupos de cuatro o cinco peces por día, con un horario abierto y variado para que todos puedan acudir al menos a tres ensayos de su pez, para de esta forma cada ensayo matizar más y mejor el papel de cada uno. En anteriores ocasiones los ensayos eran con todo el grupo, dando una vuelta al texto y hasta el próximo día. Pero como ocurre en estos casos nunca venía el total de los actores, lo cual hacia que unos ensayasen más que otros.

A la par de los ensayos se trabaja también el tema de los trajes y vestuario. Un grupo de actores se dedica a la reparación y limpieza de los peces, ajustando cada uno a la persona que lo va a portar. De siempre el mal mayor para los que participaban era llevar los peces. La verdad es que el tiempo los ha mejorado, al menos en peso y comodidad, y este grupo de trabajo los ajusta mejor a cada persona  con lo que le será más cómodo el día de la actuación. A la vez se repasa que no falte ningún detalle de atrezo, así como las músicas que acompañan a la salida de cada uno de los peces. También en esto se ha mejorado, pues las nuevas tecnologías, como  la informática, han favorecido y matizado este apartado.

Y poco más que contar. Como ocurre también en las murgas, la última semana se aprieta el ritmo, haciendo ya ensayos generales, alguno de ellos en el propio escenario, sobre todo en la tarde del propio día del juicio cuando ya está montado el decorado y podemos colocarnos en los lugares definitivos. Este último ensayo se realiza para esto mismo, la colocación y forma de entrar en escena, la prueba de micrófonos, músicas e iluminación, puesto que es la única vez que vemos el escenario montado.

Y nada más, eso si mucha ilusión, porque salga bien y guste, y porque todos disfrutemos de los últimos coletazos de nuestro carnaval. No olviden la capa y el luto el sábado 4 de marzo en la plaza de San Antonio con alguna que otra sorpresa que nos reservamos para este 25 Aniversario del Juicio en el Fondo del Mar.

Iván Expósito